viernes, 25 de diciembre de 2009

El Paseo de la Fama del Rock y el Beatle olvidado

El nombre de Paul McCartney no figura en ninguna de sus placas estrelladas

Ya se sabe dónde está la desaparecida estrella de John Lennon del Paseo de la Fama. No es que hubieran sido quitada o robada o cualquier otra hipótesis malintencionada. Es que la han cambiado de sitio para que John esté junto a la de su ex compañero beatliaco George Harrison.

A partir del próximo mes de febrero, las estrellas de Lennon y Harrison tendrán un nuevo acompañante: Ringo Starr, a quien le será concedido este reconocimiento honorífico del que sólo pueden disfrutar los más grandes del rock and roll. El batería será el primero de los escarabajos que disfrutará de la susodicha estrella en vida (a Lennon y a Harrison se les otorgó a título póstumo).

The Beatles como grupo tienen su propia estrella y tres de los cuatro miembros del grupo más grande de la historia de la música también. Pero, ¿qué pasa con Paul McCartney?
Los pecados de McCartney
Quizá pese demasiado para los encargados de decidir quién forma parte del Paseo de la Fama el hecho de que fuera McCartney el que dio el primer paso para que la banda de John acabara por disolverse. O que fuera el que denunció a The Beatles ante los tribunales porque sus compañeros habían perdido el norte y pretendían que Allen Klein, el encargado de llevar sus negocios (sobre el que Mick Jagger advirtió al grupo de que ni se les ocurriera acercarse a él y al que, en 1970, el propio Lennon calificó de alimaña), fuera quien manejase su música si no decidían salir los cuatro del grupo a la vez.
Macca=Arte
Qué más da que Paul sea el compositor de la canción más versionada de todos los tiempos (Yesterday) y de otras tantas que perduran (y perdurarán) a lo largo de la Historia como verdaderos himnos (Let it be, I´ve just seen a face, Drive my car, Michelle, Penny Lane, Back in the USSR, Get back, Hey Jude,... además de todas las que escribió junto a Lennon, en la sociedad más productiva de la historia de la música).

Qué importa que gracias a su entusiasmo The Beatles siguieran haciendo música aunque no se soportaran.
Problemas económicos de Apple
Qué importancia tiene que fuera McCartney quien intentara sacar a flote a Apple, la maltrecha discográfica del grupo. (La revista Rolling Stone España publicó en octubre de 2009 un gran reportaje sobre la separación de The Beatles en el que se tocaba este tema: “Como el resto de The Beatles, McCartney era un consejero de Apple, pero en el año de su fundación fue el único que se interesó por la marcha de la empresa” o “McCartney trató de cambiar la salud económica de la empresa, pero se dio de bruces con la reticencia del resto de la banda”).

Qué valor va a tener que después de casi 50 años Paul McCartney siga componiendo canciones y llenando estadios en todo el mundo.

Total, sólo es SIR Paul McCartney. ¿Eso son méritos para estar en el Paseo de la Fama? Por lo visto no. Aunque si el ser humano es incapaz de tomar verdaderamente las riendas de cuestiones a vida o muerte como es el cambio climático porque está oprimido por las grandes empresas y los intereses personales (véase la Cumbre de Copenhague) qué se puede esperar de un tema tan poco trascendental como es la música (y más se entiende como arte, tan terriblemente subjetivo). El descrédito al poder.

Lo mejor será hacer caso a Macca y dejarlo estar. Let it be.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Telecinco compra Cuatro

La de Mediaset se convierte en la primera cadena española tras la fusión

Adiós a Cuatro. Por lo menos tal y como es conocida hoy en día en el panorama televisivo español. Y es que Telecinco (o Mediaset, grupo mediático propiedad del presidente italiano Silvio Berlusconi) se ha hecho con el 100% de la ya ex cadena del grupo Prisa y con el 22% de Sogecable (también filial del primer grupo mediático español) en una operación valorada en 1.050 millones de euros. Telecinco, al haberse hecho con el control total de Cuatro (incluida la línea editorial, motivo de desencuentro en las negociaciones entre ambas instituciones), se coloca como la cadena líder de la televisión pública en España con, aproximadamente, un 22,7% de audiencia. El grupo de Ignacio Polanco se mantendrá presente en la cadena privada, pero el 81,7% de la nueva sociedad pertenecerá a Mediaset.

Para más información sobre la transacción:



¿Y ahora qué?
La fusión es ya un hecho, y es hora de hacerse preguntas sobre las consecuencias del acuerdo.

1. ¿Qué ocurrirá ahora con la línea editorial de Cuatro? Lo más lógico es que la política centro-izquierdista de apoyo al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que hasta ahora reinaba en la cadena del grupo Prisa desaparezca y su lugar lo ocupe la línea editorial de Telecinco. Ésta tira más a la derecha, como el propio Silvio Berlusconi.

2. ¿Afectará la fusión a los contenidos de Cuatro? ¿Qué ocurrirá con El Hormiguero, Callejeros, House, Flash Forward o Cuarto Milenio? ¿La programación de Cuatro dará un giro al más puro estilo Telecinco, cadena gobernada por los talk-shows, programas del corazón y realitys?

3. ¿Seguirá la misma plantilla de periodistas a cargo de las secciones informativas de Cuatro? ¿O su clara relación con Prisa y otros de sus medios (como la Cadena SER) les hará desaparecer de los platós?

4. ¿Seguirá la audiencia de Cuatro fiel a la cadena? ¿Una fusión tan opuesta ideológicamente será bien aceptada por el público?

Reorganización de la televisión
Éste es sólo el primer paso del nuevo panorama de televisión español. El apagón analógico y la crisis económica han motivado una fiebre de fusiones entre los grandes medios de comunicación dedicados al mundo de la pequeña pantalla. Primero Prisa lo intentó con La Sexta (unión mucho más lógica en opinión de los telespectadores), pero no se llegó a buen puerto. Entonces el grupo de Ignacio Polanco optó por intentar resolver sus problemas económicos fusionándose con Telecinco. Pero la Sexta no se ha retirado del tablero de juego y se rumorea que dentro de poco se hará pública la segunda gran fusión televisiva de la historia de nuestra televisión: La Sexta y Antena 3.

Las cuatro grandes cadenas privadas españolas han enseñado sus cartas y movido ficha para no quedarse atrás en la carrera mediática y conseguir así una mayor porción del gran pastel que es la audiencia televisiva.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Pereza vuela en Madrid

Intérprete: Pereza
Gira: Puro Teatro Tour
Lugar: Teatro Circo Price (Madrid)
Género: Rock español
Duración: 130 minutos
Fecha: 26 de noviembre de 2009
Precio: 30 euros
Teloneros: 84

Leiva y Rubén, o lo que es lo mismo, PEREZA, dejaron claro por qué son los “maestros del rock´and´roll” español (en palabras del líder de 84, sus teloneros en la gira) en un Teatro Circo Price lleno hasta los topes. El aire intimista del teatro combinaba perfectamente con su último disco, “Aviones”, y permitió al dúo madrileño sentirse más cerca de su público a la vez que desplegaban todo su potencial en directo.

Algunos menosprecian a Pereza considerándoles y grupo para adolescentes. Si se acercaran a algunos de sus conciertos, por no decir que escucharan detenidamente sus creaciones, se morderían la lengua. Ya en “Aproximaciones” se veían atisbos de madurez musical, madurez que en “Aviones” es tangible y que ha llegado a sus directos. En el teatro el público superaba la veintena y los minis de cerveza, a pesar de su elevado precio, corrían a mansalva. Los madrileños 84 fueron los encargados de ir abriendo boca. Temas como “El burdel de las sirenas” sonaban mientras los más rezagados iban llegando y completando el aforo del Price antes de que hiciera su entrada el plato fuerte de la noche.
Empieza el espectáculo
Con puntualidad inglesa, a las 22.00, comenzaron a sonar los primeros acordes de “Leones” y el público recibió a los Pereza entre gritos y aplausos. Ataviados con el típico estilo rockero que les caracteriza, Leiva con chaleco negro y Rubén con americana del mismo color y ambos con pantalones de pitillo, siguieron con un recordatorio de sus éxitos anteriores, como “Como lo tienes tú”, “Animales”, “Yo nací para estar en un conjunto” o la exitosa “Estrella polar”.

A continuación llegó el turno de las nuevas propuestas. Rubén tomó las riendas e hizo gala de sus aires de chulo madrileño con el tema “Voy a comerte”, para después deleitar a los allí presentes con, en sus propias palabras, “la parte hindú del show”. Así, se puso frente al micrófono para cantar “4 y 26” mientras Leiva le acompañaba con el suave sonido del banjo. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Amelie”, canción inspirada en la película del mismo nombre. Hasta entonces los Pereza no habían hecho apenas interrupciones entre canción y canción, pero Leiva rompió la rutina: “A veces las imágenes exteriorizan mejor los sentimientos que las palabras. Vi en las noticias cómo se quemaba un edificio en un momento en que estaba muy jodido por dentro”. Eso le inspiró para escribir el siguiente tema: "Windsor". La encargada de cerrar este bloque de nuevas canciones fue “Pirata”, una de las más flojas del disco, pero que, según Rubén, cuadra perfectamente con el espíritu del rockero.

Homenaje a McCartney
El dúo suele hacer mención a sus inspiraciones musicales tanto en sus letras como en las entrevistas. Ayer fue el turno de homenajear a uno de los más grandes de la historia de la música: Paul McCartney. “Siempre nos acordamos de Lennon o de Harrison”, alegó, “pero este hombre canta como los ángeles, toca como los ángeles y sigue componiendo como los ángeles”. Y sentenció: “Todos los que no seamos Paul McCartney somos una mierda de gente”. Entonces los madrileños cantaron algunos versos de “Work it out”, tema del homenajeado, y los enlazaron, como no podía ser de otra manera, con su “Beatles”.

Más canciones de “Aviones”, la romántica “Llévame al baile” y el primer single “Violento amor”, precedieron al momento “casero” del show: “Madrid” y “Lady Madrid” fueron coreadas por los fans de la capital a voz en grito. En el siguiente tramo el protagonista fue el CD “Aproximaciones” (“Por mi tripa” o “Todo”) y “Grupis” cerró el show. La banda se retiró del escenario y los más despistados comenzaron a levantarse de sus butacas. Pero las luces seguían apagadas y, después de que el público pidiera en repetidas ocasiones “¡otra, otra!”, Pereza volvió a salir al escenario. “La chica de Tirso” o el antiguo número 1 “Pienso en aquella tarde” fueron las elegidas para este primer tiempo extra.

Teatrillo musical
Tras el segundo amago de abandonar el escenario, el dúo madrileño sorprendió a los presentes con un pequeño teatrillo: la simulación de un atraco a mano armada y Leiva y Rubén vestidos con gafas de sol, gorros de vaquero y bandanas a la cabeza abrieron la última parte del show, y la más gamberra: “Señor kiosquero”, versión del tema del grupo argentino Intoxicados, y “Superjunkies” (pedida incansablemente por los fans durante toda la noche) marcaron el punto y final. “Esperamos que la entrada que hayáis pagado haya sido impagable”, dijo Leiva. Amén.

martes, 24 de noviembre de 2009

Reportaje Tailandia: noviembre 2008

LOS TAILANDESES ACUSAN LA DISMINUCIÓN DEL TURISMO

NI BICHOS FRITOS NI PLAYAS PARADISÍACAS PUEDEN CON LA CRISIS

LOS CONFLICTOS INTERNOS SE ÚNEN A LA DEBACLE ECONÓMICA INTERNACIONAL

Entre una infinita maraña de coches, motos, humos y arriesgados viandantes, el tuk tuk, una motillo de tres ruedas techada y con un compartimento trasero para viajeros, se va abriendo paso a toda velocidad por una concurrida calle de la siempre ruidosa Bangkok, capital de Tailandia. Al final de la ancha avenida se divisan los blancos muros exteriores del inmenso y místico Palacio Real, en cuyos alrededores los tailandeses contrarios al Gobierno de Samak Sundarajev, primero, y Somchai Wongsawat, después, han protagonizado sus pacíficas (unas más que otras) manifestaciones.

Tailandia es una monarquía constitucional donde la Dinastía Chakri, encarnada por el rey Bhumibol Adulyadej, es venerada como si de una divinidad se tratara. No así el Gobierno, que desde el pasado julio está siendo presionado por la población para que renuncie a sus funciones. Primero fue Thaksin Shinawatra, Primer Ministro entre 2001 y 2006, el que perdió su puesto como cabeza visible del país tras ser acusado de corrupción y falta de respeto a la “sacra” monarquía. Ahora la historia se repite. Samak Sundarajev tuvo que abandonar el Ejecutivo el pasado mes de septiembre por la presión de los manifestantes. El estado de excepción fue declarado en Bangkok y las manifestaciones dejaron en algunos momentos de ser pacíficas para cobrarse vidas humanas. Somchai Wongsawat, cuñado de Thaksin, es ahora el Primer Ministro de Tailandia. Pero la oposición, activa principalmente (y casi de forma exclusiva) en la capital, no se conforma. Lo que comenzó hace 4 meses sigue vigente. Piden elecciones y que la verdadera democracia sea restablecida. Y para ello la manipuladora mano de Thaksin debe desaparecer.

Pero, realmente, ¿qué es Bangkok? La concurrida capital tailandesa es un lugar donde todos los sentidos se agudizan y, para bien o para mal, se ven superados. Los petardeos de los millares de motos que esquivan a coches y peatones por las amplísimas avenidas se clavan como agujas en los oídos. El olfato no deja de intoxicarse con los humos y demás gases contaminantes que cubren una ciudad con más de 15 millones de habitantes incluyendo su área metropolitana. Pero esto no es impedimento para los más de 10 millones de turistas que Bangkok acoge al año y que la convierten en el segundo destino preferido por los viajantes. ¿Qué tiene la caótica Bangkok para que esos 10.350.000 visitantes, según el ranking Euromonitor International de 2008, se queden prendados de ella?

Bangkok sabe a batido de frutas, a sandía, a piña, a fruta del dragón, a plátano, a guayaba. Y, como Tailandia en su totalidad, Bangkok sabe a pad thai, los mundialmente conocidos (y torpemente imitados) espaguetis de arroz. Pero, sobre todo, es el sentido de la vista el que se desborda en esta ciudad. Porque Bangkok es contraste, dualidad. Lujo y miseria. Caos y orden. De los más espléndidos centros comerciales, decorados con grandes anuncios publicitarios de Dior, Galliano o Marc Jacobs para la crème de la crème, hasta niños tirados en la calle, descalzos y sin nada que comer a apenas 3 manzanas de distancia. Esa doble cara también se aprecia al pasar del desesperante bullicio de las calles, con los infinitos atascos y las aglomeraciones humanas de los mercadillos, a la tranquilidad de los templos. Prácticamente en cada calle se puede encontrar uno de estos refugios en los que el traspasar el umbral significa trasportarse a un universo aparte, lejos del tiempo y el espacio comunes, donde la serenidad y la paz interior son el pan de cada día. Monjes budistas ataviados con largas túnicas naranjas se pasean descalzos por delante de los incontables colores de la fachada del templo y oran y ofrecen flores y alimentos a la estatua que recrea la figura de Sidharta Gautama: Buda.

La influencia de la prensa
¿Y qué hay de los problemas político-sociales que, según Occidente, asolan la capital? Las escasas noticias que llegan sobre Tailandia son, cuando menos, alarmistas. Por ejemplo, el diario El Mundo titulaba el día 7 de octubre de 2008: “Sangrientos disturbios en Tailandia con dos muertos y más de 380 heridos”. El periódico francés Le Monde seguía la misma línea: “Frente al caos político, el Ejército se despliega en Bangkok”. Y el Washington Post norteamericano tampoco se quedó atrás: “Las Naciones Unidas advierten oficialmente sobre la lucha social en Asia” o “Una explosión en Bangkok mata a 1 persona y hiere a 23” y añade en el interior del artículo: “Sin la colaboración de la policía, ellos (por los manifestantes) no tendrían acceso a tales armas (como la granada causante de la explosión)”. Toda la información que se recoge en los países occidentales se refiere a la violencia en Bangkok. Con estos referentes no es de extrañar que los familiares de los turistas que viajan allí estén asustados: “Mi suegra intentó convencernos a mi marido, a mi hija y a mí por activa y por pasiva de que no fuéramos. Que si Tailandia estaba muy lejos, que si había oído en las noticias que hay muchos problemas y muertos… Teníamos que llamarla todos los jueves. Si, por lo que fuera, se nos pasaba, ya se imaginaba lo peor”, manifestó María Luisa, una madrileña de 49 años.

Ninguno de los diarios mencionados ha hecho la más mínima referencia a las marchas ni manifestaciones pacíficas que se han sucedido en la capital tailandesa durante los meses de octubre y noviembre. En dichas concentraciones, la población se reúne lugares como campos deportivos y, acompañados por sus hijos pequeños, asisten a conciertos y otros actos para protestar pacíficamente contra el Gobierno, sin que ningún incidente quede reflejado. Y lo mismo ocurre en la propia Bangkok. Al pasear por la ciudad las alarmas no parecen tan justificadas. Ni luchas, ni peleas con armas, ni policía en estado de alerta (de hecho, apenas hay agentes, más preocupados por los turistas que por los autóctonos) y mucho menos soldados del Ejército tomando la capital. “Los tailandeses son gente pacífica por naturaleza, las reacciones en Europa son exageradas”, comentó Pierre Martin, un turista francés que visita Bangkok por segunda vez en dos años. Como Pierre, los que eligen Bangkok como destino para pasar sus vacaciones no tienen miedo. Es el caso de Sarah Gould, una joven inglesa que visita el Palacio Real, foco de las manifestaciones, acompañada por su madre y su hermano: “Antes de venir estuvimos siguiendo las noticias, pero lo que en ellas se decía no nos impidió venir. No he tenido ni tengo ningún miedo”. Los turistas españoles opinan lo mismo a pesar de las advertencias promovidas desde la Embajada de Tailandia en España, que no pone obstáculos a la hora de elegir este país como destino, pero que sí aconseja “evitar los lugares conflictivos”. Ángela, española que viaja con su marido, lo tiene claro: “Hemos venido sin pensárnoslo dos veces porque una manifestación no es un problema importante”, confesó, “en España tenemos problemas más importantes”.

Pero Tailandia es mucho más que las visitas obligadas al Palacio Real y al templo de Wat Pho, donde reside el famoso Buda Tumbado de 46 metros de largo y recubierto por finas láminas de oro. Fuera de la metrópoli, Tailandia es una frondosa selva con elefantes que pasean a los asombrados turistas por las empinadas y empantanadas laderas de las montañas. Tailandia es una inmensa playa paradisíaca con arena blanca y aguas cristalinas donde los forasteros hacen esnórquel (buceo por la superficie del agua con gafas, tubo y aletas) mientras nadan entre miles de peces de colores. Tailandia es el país de los mercadillos, de los supermercados Seven Eleven, de los masajes, de los mosquitos, de los puestos de bichos fritos y del boxeo thai. Sin embargo, incluso más que falsificaciones de marcas de prestigio, lo que más se puede encontrar por Tailandia son extranjeros. Ingleses, chinos, australianos, suecos, estadounidenses, venezolanos, franceses, alemanes, españoles. Tailandia es un hervidero de turistas armados con cámaras fotográficas de última generación, que no dudan en disparar sus flashes a la más mínima oportunidad.

El norte: Chiang Mai
Chiang Mai, región situada al norte del país, es la zona menos occidentalizada y, por tanto, menos invadida de turistas. El verde es el color predominante. Los árboles, la selva, rodean la zona urbana purificándola y consiguiendo que la contaminación no sea tan asfixiante. Zoos de serpientes, granjas de monos, jardines de mariposas y ranchos de elefantes son paradas obligatorias para todos aquellos que contraten un taxi. Pero estos meses, a pesar de ser temporada alta y de de oír hablar más inglés que thai, parece que el número de turistas es inferior a años anteriores. San Ti, un tailandés propietario de una joyería en Chiang Mai, no duda al hablar de las causas de tal descenso: “Vienen menos turistas a Tailandia debido a la crisis económica provocada por los americanos. Además, también tiene que ver todo lo que sale por la televisión sobre los problemas de Bangkok. Los que no son tailandeses sólo tienen esa fuente y se la creen, aunque no sea la realidad. Sólo los tailandeses sabemos la verdad”. Y explica: “En Bangkok sólo hay líos en sitios puntuales, no en toda la ciudad. Ni siquiera hay confrontación, mucha de esa gente sólo hace lo que les dicen. Si les dicen `ve allí y levanta el puño´ ellos van y lo hacen. En Chiang Mai está todo tranquilo”. Por su parte, Chai, taxista y conductor de un tuk tuk, no opina lo mismo. Para él, el turismo no ha descendido en absoluto, incluso que ha aumentado: “Vienen más que a Bangkok porque hay más que ver y el clima es mejor. Los turistas no tienen miedo a venir”. La visión de Chai es la minoritaria. La mayoría de los propietarios de negocios aseguran que hay menos turismo por la crisis económica: “Ahora la calle es más silenciosa”, asegura Voranalin Nagavajara desde su farmacia en pleno centro de la ciudad.

El sur: Phuket y Phi Phi island
En la otra punta del país, al sur, la zona de las playas, las islas y el turismo sexual, hay más turistas que locales. Es como el Benidorm tailandés: pubs, playas y niñas esperando la más mínima oportunidad para cogerse del brazo de un vanidoso extranjero y aprovecharse de sus frescos dólares. En la playa de Patong (Phuket) los comerciantes venden sus productos 10 veces más caros que en Bangkok o Chiang Mai e infinitamente por encima del precio de coste. Cada cinco minutos alguien ofreciendo bebidas, pomelos, camisetas, tatuajes o incluso estatuas de dragones asolan a los turistas que se doran al sol en sus tumbonas. Como en Chiang Mai, ni rastro de conflictos políticos.

A 2 horas en barco de Phuket se encuentra la paradisiaca isla de Phi Phi, de aguas azul turquesa, sin una sola carretera y que hace 4 años se convirtió en un auténtico infierno al ser barrida por el Tsunami. Es prácticamente imposible conseguir habitación sin reserva en alguno de los 4 hoteles de la isla, pero aún así parece que también hay menos turistas. Soda Samee, propietario de un restaurante y de un chiringuito a pie de playa, sufre la sequía de visitantes: “Este año hay menos turistas que el año pasado, todo está muy tranquilo y eso que estamos en temporada alta. Me vuelvo loco tratando de pensar cómo mantener mi negocio”. Quizá sea la crisis económica, quizá sea la política, pero lo que está claro es que en Phi Phi nadie hace mención a las manifestaciones ni a Thaksin. De hecho, lo que más preocupa es conseguir un buen precio para poder hacer un recorrido en lancha motora alrededor de la isla y ver la Monkey Beach (Playa de los Monos) y el parque natural de Maya. Es decir, lo mismo que ocurre en cualquiera de los otros puntos turísticos de Tailandia. Una vez que los turistas llegan al país se despreocupan. ¿Para qué perder el tiempo pensando en intrigas políticas cuando hay tantas maravillas que ver? La decisión está tomada. Lo que ha ocurrido es que, por la causa que sea, menos turistas que años anteriores se han atrevido a tomarla.

El tuk tuk se aleja del Palacio Real. Las doradas “stupas” (túmulos budistas construidos para albergar las reliquias del Buda o sus discípulos o para señalar un lugar importante) se divisan en la distancia, rasgando el cielo, como despidiéndose del visitante. Ese turista rememora todo lo que ha visto: las imágenes del Buda de esmeralda, de los demonios y dragones de piedra que repelen a los espíritus malignos y el sonido de los cantos de los fieles. Pero esas imágenes inevitablemente se mezclan con los asuntos mundanos del s.XXI. La factura del hotel, la reserva de los billetes de avión, la llamada de rigor a la familia, el resultado del último partido del Real Madrid, las elecciones norteamericanas, la crisis económica o hasta los líos políticos entre los tailandeses caen de golpe sobre los hombros del viajero, devolviéndole al frío (y ruidoso) mundo real.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La cruda realidad, la típica comedia.


Título: La cruda realidad u otra más de guerra de sexos.
Director: Robert Luketic
Intérpretes: Gerard Butler, Katherine Heigl.
Nacionalidad: Estadounidense
Año de producción: 2009
Género: Comedia romántica
Guión: Nicole Eastman, Karen McCullah Lutz, Kirsten Smith.
Duración: 97 minutos



SINOPSIS:
Esta previsible comedia romántica es una de tantas películas de Hollywood que tiene por tema capital la guerra de sexos. Abby Ritcher (Katherine Heigl) es la productora de un programa de televisión que tiene dificultades para mantenerse en antena debido a su baja audiencia. Además, es una negada en temas de amor. La solución a todos sus problemas llegará de la mano del ordinario Mike Chadway, presentador “La cruda realidad”, programa en el que se despelleja la verdad de las relaciones entre hombres y mujeres de una manera más que explícita. Chadway, desagradable y soez conocedor de todas las vertientes del mundo del romance, confirmará todas sus teorías con Abby, aunque acabará viéndose desbordado por lo inesperado de las circunstancias.

CRÍTICA:
La cruda realidad es el típico film para pasar el rato y echarse unas risas a base de los típicos chistes y estereotipos que el público ya ha escuchado más de una vez, pero que le siguen haciendo gracia. No es una película que pasará a la historia por su originalidad, ya que la trama es muy previsible: si el espectador que ve la película piensa “seguro que ahora pasa esto”, probablemente sea lo que ocurra a continuación. La cruda realidad trata de conectar con los espectadores a base de palabras malsonantes y chistes fáciles y, si bien la audiencia no saldrá del cine con la idea de incluir esta comedia romántica entre sus películas de cabecera, tampoco saldrá excesivamente desencantada ni arrepentida de haberse gastado los 6 euros y pico de la entrada en ella, ya que la película consigue su finalidad: hacer pasar un buen rato.

martes, 17 de noviembre de 2009

"El catastrofismo es típico tanto en el periodismo como en el periodismo ambiental"

El 60% de la población española pagaría impuestos para proteger el medio ambiente y el 73% intervendría para evitar la desaparición de las especies. Estas cifras demuestran que la naturaleza cada vez interesa más a la sociedad, por lo que la demanda de este tipo de información aumenta cada día. Luis Guijarro, periodista medioambiental y presidente de APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental) acudió ayer a la Universidad Complutense y dio una charla sobre su especialidad a los alumnos de Periodismo.

A pesar de este creciente interés, la sociedad sigue prestando más atención al “Alcorconazo” (estrepitosa derrota del Real Madrid frente al Alcorcón en la Copa del Rey) que a la inquietante noticia de que el Ártico será navegable en el verano de 2020. Y es que, como dijo Guijarro, “prácticamente nunca en conversaciones con familiares, amigos o compañeros de trabajo se habla de ecología y medio ambiente”. Pero, exactamente, ¿a qué se dedica el periodismo medioambiental?, se preguntan los asistentes a la charla. “Es toda la información relacionada con la naturaleza”, responde Guijarro, “que no es poco”: cambio climático, contaminación de suelos y aguas, residuos o pérdida de la biodiversidad son algunos de sus temas.

Según un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, sólo 3 de cada 100 noticias que se emiten en las cadenas nacionales están relacionadas con el medio ambiente y la naturaleza. A pesar de ello, los medios de comunicación prestan cada vez más atención a estos temas, que han pasado de pertenecer al cajón de sastre que es Sociedad a tener una sección propia. En cuanto al periodista medioambiental, “mandan a cualquiera”, señaló Guijarro. Es necesaria una formación, pero pocas universidades dan a la sus alumnos la opción de escoger “Periodismo medioambiental” entre sus optativas. Por eso, los estudiantes interesados deben ampliar sus conocimientos a base de jornadas o seminarios. “Es importante romper el tópico de que el periodista no sabe nada”, recalcó el ponente.

El descrédito del periodista
El periodista que centra su carrera en la información sobre medio ambiente debe soportar un gran descrédito por parte de sus propios colegas: “Muchas veces hay que explicar quién es el periodista ambiental”, argumenta Guijarro, “y una vez explicado dicen que somos los ecologistas”. Incluso se ha llegado a calificar como una información de segunda división, “pero nosotros tenemos claro que no”, recalca este periodista especializado. Además de estas descalificaciones, el periodista medioambiental debe aguantar que se le acuse de catastrofista, a lo que Guijarro responde: “el periodismo siempre hace uso del catastrofismo. Realmente lo que quieren es que no les hablemos de problemas para no asustar a la gente”, comienza, “pero ya me diréis cómo vamos a hablar entonces, por ejemplo, de los incendios: no vamos a decir que son luces de Navidad en el bosque”.

En cuanto a los medios de comunicación, “la prensa autonómica es la que mejor acogida da a este tipo de información”, contesta el periodista a una de las preguntas de los asistentes. “La especialidad nuestra necesita de mucho tiempo”, continúa Guijarro, “y los periódicos normalmente buscan la información para el momento, sobre todo los periódicos muy vinculados a la política”. Con “mucho tiempo” Guijarro se refiere a que, por ejemplo, la reunión de Copenhague celebrada hace escasas semanas no tendrá efectos hasta 2020. “Se precisa una labor de explicación y divulgación además de información”, siguió contando el periodista, “pero los medios consideran la información como un negocio, y la información ambiental muchas veces no tiene beneficios económicos”. Pero para el profesional, concluyó, “cuando la hace ya no la deja nunca: tiene un enganche muy fuerte”.

El panorama actual demuestra que el periodismo ambiental todavía va por detrás que las otras secciones informativas, además de que las revistas dedicadas a la naturaleza en exclusiva han ido desapareciendo paulatinamente debido a la falta de publicidad. Aún así, Luis Guijarro termina su exposición con el pleno convencimiento de que “nuestros mejores años están por llegar, tanto del periodismo ambiental como del periodismo”.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La elegancia del erizo o el amor por las pequeñas cosas

Título: La elegancia del erizo
Autor: Muriel Barbery
Editorial: Seix Barral Biblioteca Formentor
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 368
Precio: 19,50 euros
Género: Novela


La elegancia del erizo o cómo el amor por la cultura puede dar sentido a la existencia. Es una novela un tanto filosófica que hace una crítica de la sociedad de nuestros días, demasiado absorta en sí misma como para poder apreciar en el mundo que la rodea algo más que lo superficial y lo que espera observar.

El número 7 de la calle Grenelle, en París, es el típico edificio donde los convencionalismos sociales se siguen a la perfección. Todo el mundo cumple su papel y a nadie se le pasa por la cabeza que alguien pueda ser algo más de lo que muestra de cara a la galería. Pero se equivocan. La señora Michel es la portera del inmueble, burda e inculta en presencia de los vecinos. Pero una vez dentro de su portería, de su pequeño escondite privado donde puede ser ella misma, la señora Michel deja de lado todos esos tópicos: es una mujer culta, enamorada de la gramática y de los clásicos de la literatura, y que siempre trata de aumentar su cultura, que es la que la da fuerzas para seguir adelante con su vida. El otro elemento discordante de esa comunidad de vecinos perfecta es la pequeña Paloma, una niña superdotada demasiado harta de la hipocresía y absurdeces de los adultos. Por eso, si no encuentra algo por lo que realmente merezca la pena vivir, va a suicidarse. Las vidas de estas dos “intrusas” confluyen con la llegada al inmueble de un japonés, Kakuro Ozu, que comparte con ellas el amor por la belleza y el intelecto. Los tres se ayudarán mutuamente y conseguirán ver el mundo de una manera mucho más esperanzadora.

La elegancia del erizo responde a una descripción de la señora Michel: con púas, intocable y grotesca por fuera, pero blanda y profunda de una forma inimaginable en el interior. Es un libro que a veces puede ser algo pesado de leer debido a la multitud de conceptos filosóficos que se desarrollan, pero sin los cuales el sabor de boca que deja la historia una vez concluida no sería el mismo. El lector reflexiona con la señora Michel y con Paloma sobre su propia vida, y puede sacar grandes conclusiones de esta bonita historia si está dispuesto a abrir su mente y a enfrentarse a sí mismo.